De lo que acontesció con los dos reyes que jugaban al ajedrez, de Luis Alberto García
El argumento es una versión libre, con un cambio requerido por la conseja [moraleja] del supuesto Enxiemplo, de La Sombra de las jugadas, texto de Edwin Morgan [en Antología de la Literatura fantástica, compiladores: Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo].
Escrito en un símil castellano antiguo a la manera del Ilustre Infante Don Juan Manuel, a quien va dedicado, con todo mi respeto.
Por supuesto el libro de El Conde Lucanor tiene sòlo LI Enxiemplos (o cuentos, como se dice ahora)
Enxiemplo LII / De lo que acontesció con los dos reyes que jugaban al ajedrez
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Un día fablaba el Conde Lucanor con Patronio, su consejero, e díxole assí:
—Patronio, yo fío mucho en el vuestro entendimento por ende os ruego que me aconsejedes lo mejor vos entendiéres en lo agora os diré:
—Vos sabedes muy bien que la mi tierra es muy grande y non es toda ayuntada en una. Poseo muchos lugares apartados y muy lejos de Escalona. E por contrato matrimonial aun en Aragón poseo tierras. Moran en mi tierra christianos e moros e judíos e aun prietos (*). Y acontesció que un poblado christiano de los mis solares fizo contienda con la su gente mora e judía e prieta. E dicen que lo ficieron por ser ellos hijos de Dios e non los demás e aun cuando los negros que labraban en un convento diz ser cristianos, diz los hommes que les fizieron contienda que el fijo de Dios no era prieto, e que ellos tienen derecho a facer lo que ficieron. E me paresce que no les falta razón en lo que estos hommes fizieron, agora ruegovos que me aconsejedes lo que faga en esto.
—Señor Conde –dixo Patronio– para que sepades para esto lo que vos más cumple, querría que supiédes lo que contesció a los dos reyes que jugaban al ajedrez.
El Conde le preguntó como fuera aquello.
—Señor Conde –dixo Patronio– Un rey christiano e un rey moro, prieto, jugaban ajedrez, en tanto en un valle cercano peleaban los sus ejércitos. E era una muy grande guerra. E los reyes sólo miraban el tablero e no al tumulto que en el valle había. E cuando el Rey christiano movía los sus trebejos e encerraba al rey moro, e prieto, en el Valle sus caballeros con grande furia atacaban a los hommes prietos e los mataban. E cuando el rey moro, e prieto, movía los sus trebejos e avanzaba entre los de su adversario, en el valle sus hommes con mucha valía atacaban e vencían a los hommes christianos. E así como era el juego así era la guerra.
E acontesció, que como pasa en todo juego e sin mengua de lo mucho que los dos sabían cada uno cobró piezas del otro. E los dos ejércitos, el de trebejos e el de hommes desminuían su caudal. E así passó tanto tiempo que si fueran hommes los estos reyes de hambre habrían muerto. E uno de ellos ganó. E no fue el rey christiano. E cuando tiró la su rey el perdedor llegó un muy esforzado paladín suo ha avisarle que había sido derrotado. E cuando este homme valiente vió el tablero las sus piernas le fallaron e casi cae. E no era homme de poco valer. E lo que el caballero vio fue que los trebejos con que los sus reyes jugaban eran todos iguales. No sabría el mayor philosopho discernirla en dos grupos de trebejos.
E vos Señor Conde Lucanor, si entendieres bien lo que esta conseja quiere decir verédes que lo que debédes fazer es no guiaros por si las vuestras gentes son hommes christianos e moros e aun judíos e aun prietos, que lo que más pesa a Dios son lo que los dichos hommes fazen. Que non son los unos superiores a los otros por su pueblo. E veríades que el juzgarlos, por ser christiano e moro e aun judío e aun prieto es falsedad e miseria e non est en la naturaleza.
El Conde tovo éste por buen consejo, e fízolo assi, e tovo que dezía verdat e muy buen seso.
E entendiendo don Johan que éste era muy buen enxiemplo, fízolo poner en este libro, e fizo estos viessos que dizen así:
Guardaos de creer en las razas
como jerarquía natural
Sabed bien que es infamia cultural.
(*) Prieto: negro, de color oscuro.